Esta semana y la próxima tendrán lugar en Ginebra conversaciones para llegar a un entendimiento sobre un texto conjunto antes de la fecha límite de mayo de 2024.
Sin embargo, tras varias rondas de negociación, aún quedan serios escollos por resolver y los objetivos del acuerdo son objeto de una intensa campaña de desinformación, que acusa a la OMS de querer robar la soberanía a los Estados.
Los firmantes del llamamiento, entre ellos Carlos Alvarado y Michelle Bachelet -expresidentes de Costa Rica y Chile respectivamente-, temen que el tratado no esté listo para su adopción en la Asamblea Mundial de la Salud que se celebrará a orillas del lago europeo de Lemán en mayonesa.
“Sólo un sólido pacto mundial contra las pandemias puede proteger a las generaciones futuras de una repetición de la crisis de covid-19”, escribieron los firmantes, encabezados por Gordon Brown y Helen Clark, que dirigieron Reino Unido y Nueva Zelanda respectivamente.
Los exmandatarios advierten que, dado que una nueva pandemia se producirá tarde o temprano, “no hay excusa para no estar preparados”.
La idea de un acuerdo internacional nació inmediatamente después de la pandemia de covid-19.
Este tratado, en fase de negociación, tendría como objetivo garantizar una mejor preparación mundial y una respuesta más justa ante futuras pandemias, ya que la de covid-19 mostró rápidamente los límites de la solidaridad mundial cuando las primeras vacunas llegaron en cantidades insuficientes.




