En la entrevista, Arcángel explicó que guardó el talento de Austin hasta que su voz madurara: “No permitía que mi hijo cantara antes porque temía perder esa voz de niño… ahora él suena firme, más hombrecito”. Por su parte, Austin confesó que trabajar junto a su padre es un sueño: “Todavía no me lo creo… me motiva mucho a seguir adelante”.
Esta colaboración padre-hijo representa más que un momento musical: es un legado vivo. Arcángel añadió que este tema no solo es una canción, sino “un puente generacional”, mientras se prepara para compartir un álbum cargado de simbolismo tras la operación, que incluye colaboraciones con María Becerra, Yandel y Neutro Shorty.
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