Decenas de muros de protección que habían sido erigidos para proteger a los residentes han sido derribados como señal de que se recupera la normalidad en esta comuna, en la que la gente vive en condiciones inhumanas sin servicios básicos como el agua y la electricidad.
El final de las hostilidades llega tras cuatro años de guerra entre bandas rivales, intercalados con periodos de tregua.
Estos conflictos han dejado centenares de muertos, decenas de heridos y miles de desplazados, además de decenas de mujeres violadas.
No es la primera vez que las bandas de Cité Soleil firman un tratado de paz, una calma que suele durar solo unos meses antes de que los choques y los conflictos vuelvan a recrudecerse en la comuna.




