Israel comenzó este martes la movilización de decenas de miles de reservistas como parte de su plan para ampliar la ofensiva terrestre y aérea sobre la Ciudad de Gaza, epicentro de la guerra contra el grupo islamista Hamás.
La decisión ha generado oposición interna y condenas internacionales, mientras las autoridades de Gaza reportan un número creciente de víctimas civiles y la ONU alerta sobre hambruna en la zona.
Ampliación de la ofensiva en Gaza
El Ejército israelí informó que el llamado a filas será gradual e incluirá a 60.000 reservistas, además de extender el servicio de otros 20.000 soldados ya en activo.
Las operaciones se concentran en Zeitoun y Shijaiyah, barrios del oeste de Gaza que han sido declarados “zonas de combate peligrosas”. Estas áreas, que antes albergaban escuelas, mercados y clínicas, han quedado reducidas a escombros tras casi dos años de ofensiva.
Según Israel, la Ciudad de Gaza sigue siendo el bastión político y militar de Hamás y mantiene una extensa red de túneles pese a las múltiples incursiones.
Crisis humanitaria en aumento
La principal autoridad mundial en crisis alimentarias declaró recientemente que Gaza está atravesando una hambruna generalizada. El Ministerio de Salud de Gaza, controlado por Hamás, reportó el martes la muerte de 185 personas por desnutrición en agosto, la cifra más alta en meses.
En total, el ministerio afirma que 63.557 palestinos han muerto y más de 160.660 han resultado heridos desde el inicio de la guerra. Aunque Israel disputa estas cifras, organismos de la ONU y expertos independientes consideran que son la estimación más fiable.
Origen del conflicto
La guerra comenzó el 7 de octubre de 2023, cuando milicianos de Hamás atacaron el sur de Israel, matando a 1.200 personas —en su mayoría civiles— y tomando a 251 rehenes.
Israel sostiene que aún 48 rehenes permanecen en Gaza, de los cuales unos 20 estarían vivos, tras la liberación de la mayoría en acuerdos de tregua previos.
Reacciones internacionales
El endurecimiento de la ofensiva israelí y la movilización masiva de reservistas han generado preocupación internacional. Organismos de derechos humanos y gobiernos extranjeros advierten sobre el impacto devastador en la población civil, que enfrenta a la vez bombardeos, desplazamiento forzado y hambre.




