Por: Jochi Vicente
Tres días después del cambio de gobierno en 2020, la tasa de cambio se ubicaba en RD$58.47/US$. El pasado lunes, el precio de la divisa se cotizaba por debajo del valor registrado en 2020. Para un país como el nuestro, esto definitivamente no es algo común y amerita analizar.
En esta nota analizo lo siguiente: a) Lo que ha pasado; b) La sostenibilidad en el tiempo; y c) Los escenarios contrafactuales y sus implicaciones.
Lo que ha pasado
Un análisis del comportamiento de la balanza de pagos del primer trimestre del año revela la razón de la apreciación del peso.
Los dos grandes motores de la generación del importante flujo de divisas fueron claramente el turismo y las exportaciones nacionales: conjuntamente aportaron US$1,227.1 millones adicionales de entradas brutas respecto a los niveles registrados en el primer trimestre de 2025.
La generación de divisas ha sido significativamente mayor que la observada en 2025. En otras palabras, han entrado muchos dólares, lo que ha permitido que la oferta sea mayor que la demanda y, por lo tanto, el precio de la divisa tuvo que bajar para equilibrar el mercado. La apreciación del dólar tiene un sostén económico real. El gran influjo de divisas.
Sostenibilidad en el tiempo
Más allá del hecho consumado, me parece importante analizar qué tan sostenibles serán estos incrementos en la oferta de divisas en el tiempo. La respuesta a esta pregunta tiene mucho que ver con si la depreciación futura del tipo de cambio será gradual o si, por el contrario, vendrá un período de aceleración por encima del promedio. Muchos analistas han expresado preocupación por este último escenario.
En la tabla siguiente podemos ver el comportamiento de estas partidas en 2026 frente a su comportamiento histórico.
De lo que se presenta en el cuadro y algunas informaciones adicionales se puede concluir lo siguiente:
1) Turismo: El incremento de la entrada de divisas de cerca de 20% (US$644 millones) por concepto de turismo puede sostenerse en el tiempo, pero no en su totalidad. El crecimiento de los ingresos por turismo procede de:
- La llegada de más turistas al país. Los pasajeros no residentes aumentaron 12.2% en el primer trimestre de 2026
- Un mayor gasto por visitante. Entre los extranjeros no residentes, el gasto diario aumentó 6.0% y la estadía promedio, 1.5%. No es razonable pensar que el gasto diario podrá seguir aumentando de forma sostenida a la tasa observada en el primer trimestre.
Lo anterior significa que aproximadamente US$400 millones de los US$644 millones adicionales que aportó el Turismo pueden explicarse por un mayor número de visitantes, no por mayores precios o gasto por visitante. En otras palabras, cerca de 70% del aumento de divisas puede considerarse estructural. El 30% restante podría convertirse en estructural, pero es menos probable.
2) Exportaciones nacionales: El incremento de 39.0% registrado en el primer trimestre de 2026 es extraordinario cuando se compara con el comportamiento histórico. Y la razón es fácil de encontrar: se llama Barrick.
Una parte considerable del aumento actual está relacionada con la minería y, particularmente, con el oro. El 60.5% de todo el crecimiento de las exportaciones nacionales provino del oro.
Y cuando uno analiza el porqué de este incremento de las exportaciones de oro, la respuesta es que obedece a un fenómeno de precio, no de volumen. El volumen es una variable estructural, el precio coyuntural. El volumen exportado pasó de 134,803 a 151,840 onzas troy (aumento de 12.6%), mientras que el precio unitario pasó de US$2,860.5 a US$4,861.0 por onza (aumento de 69.9%).
En otras palabras, aproximadamente 81% del aumento de las exportaciones de oro tiene que ver con el incremento de los precios internacionales, y esto no puede considerarse estructural o permanente. Solo 19% del aumento proviene del incremento de la producción, lo que representa apenas US$66 millones de los US$352 millones adicionales generados por las exportaciones de este mineral.
La conclusión del análisis anterior es que prácticamente la mitad de todo el crecimiento de las exportaciones nacionales dominicanas en el primer trimestre de 2026 se explica únicamente por el aumento del precio del oro. Y esto no es estructural.
3) Inversión Extranjera Directa (IED): La IED aumentó en US$227.4 millones, pasando de US$1,444.5 a US$1,671.9 millones. Una parte de estas entradas intuyo que está asociada al proyecto de Barrick, que debe considerarse puntual, no estructural. Aunque una parte de la IED corresponde a reinversión de utilidades y no genera “nuevos dólares” para la economía, se estima que dos terceras partes son nuevas inversiones, dentro de las cuales debería estar la de Barrick. Para este dato se requiere un mayor nivel de detalle por parte del Banco Central; sin embargo, parecería que, excluyendo lo de Barrick, el resto es estructural.
4) Zonas Francas: Los ingresos por divisas aumentaron en US$90 millones de un trimestre a otro. Esto parece ser totalmente estructural y compatible con las tasas de crecimiento históricas de los últimos años.
5) Remesas: Aumentaron poco durante el primer trimestre, pero el 100% de ese pequeño aumento puede considerarse estructural. Esta es una partida muy noble que, por el momento, contribuye significativamente a la entrada de divisas del país.
Entiendo (con información limitada en algunos casos) que entre US$500 y US$700 millones del incremento total de US$1,624 millones del primer trimestre son de naturaleza coyuntural. Esto representa cerca de 35% del total.
Conclusión: El fortalecimiento de las entradas de divisas dominicanas en el primer trimestre de 2026 es mayoritariamente real y estructural, pero la magnitud del salto observado está exagerada por dos fenómenos extraordinarios: por un lado, el precio del oro y, por otro, el crecimiento excepcionalmente alto de los ingresos turísticos.
Escenarios contrafactuales
El Banco Central, ante la situación descrita anteriormente, tomó la decisión de no intervenir en el mercado cambiario y permitir que el peso se apreciara cerca de 8% en lo que va de año. La pregunta es si debió hacer algo diferente. Obviamente, desde las gradas es muy fácil opinar, y basar todo el análisis en el comportamiento de una sola variable sería muy simplista. Trataré de hacer un análisis contrafactual de lo que pudo hacer el Banco Central y no hizo.
El cuadro a continuación presenta las partidas que durante el primer trimestre registraron salidas de divisas del país.
Es evidente que la primera partida (Moneda y depósitos) tiene un comportamiento muy llamativo. Por este concepto salieron US$1,344.7 millones, es decir, más que el aumento de las partidas de entradas que vimos anteriormente.
En la balanza de pagos, “Moneda y depósitos” es una partida de la cuenta financiera, dentro de Otra inversión, que registra las transacciones entre residentes y no residentes en efectivo y depósitos bancarios. Esta partida refleja el resultado neto de las transacciones de entrada y salida de residentes y no residentes.
Sin entrar en mucho detalle, el aumento de US$1,345 millones en “Moneda y depósitos” (salidas de divisas) entre enero-marzo de 2025 y enero-marzo de 2026 corresponde casi enteramente a una mayor acumulación de activos líquidos externos por residentes dominicanos, no a retiros de depósitos por parte de extranjeros. Esto es buena noticia dado que no podríamos hablar de “fuga de capitales”.
Y aquí viene una pregunta incómoda. ¿Es que los “nativos” sabemos algo que los extranjeros no están viendo? En varias ocasiones he visto a comunicadores recomendar cambiar pesos a dólares porque supuestamente la tasa volverá a depreciarse con fuerza después del 16 de agosto. También he escuchado a personas decir que están cambiando excedentes de sus salarios a dólares para aprovechar que la tasa está baja. Estas situaciones parecen estar incidiendo en el comportamiento de esta partida.
Analicemos más profundamente el tema.
- La proporción de captaciones en dólares sobre el total de captaciones pasó de 33.7% en el primer trimestre de 2025 a 33.1% en el mismo período de 2026. En esencia, no ha habido dolarización.
- Por otro lado, los bancos comerciales sí aumentaron sus depósitos en dólares en el extranjero. Se pasó de US$1,463 millones en el primer trimestre de 2025 a US$1,786 millones en el mismo período de 2026. Esto representa un aumento de US$322 millones con relación al trimestre del año anterior y de cerca de US$630 millones con relación al cierre de diciembre de 2025.
- Pero los depósitos de los bancos solo explican cerca de 23% del incremento de esta partida de “Moneda y depósitos”. El 77% restante se explica por el sector no financiero, dentro del cual están empresas y hogares. ¿Es este aumento de la salida de divisas una fuga de capitales? Quisiera pensar que, más que una fuga, es una estrategia deacumulación de activos externos privados, porque los agentes económicos no parecen creer que la actual apreciación del peso sea estructural. De hecho, el análisis anterior revela que esa apreciación no responde en su totalidad a factores estructurales. Y quizás esos consejos de comunicadores y sentir de una parte de los agentes económicos ha causado esta salida.
Un dato importante: esa salida permitió que el peso no se apreciara aún más de lo que hemos visto!!!!! Si no hubiesen salidos esos dólares la oferta de divisas habría sido mayor que la observada y por lo tanto el precio (tasa de cambio) hubiera tenido que bajar aún mas para equilibrar el mercado.
Y ahora viene la pregunta más incómoda de todas. ¿Qué debió haber hecho el Banco Central ante esta situación? Me permito plantear tres escenarios:
1) Escenario A: Comprar todos esos dólares. Si los US$1,350.1 millones de acumulación extraordinaria de depósitos externos hubiesen sido comprados por el Banco Central, las Reservas Internacionales Netas (RIN) hubiesen aumentado en esa misma cantidad y hoy tuviéramos RIN de cerca de US$17,500 millones versus US$16,100 millones.El tipo de cambio hubiese sido el mismo que tenemos actualmente. No veo ningún tradeoff negativo a este escenario con relación a lo que finalmente pasó.
2) Escenario B: Comprar todos los dólares que salieron y un poco más (entre US$500 y US$700 millones) para anular los efectos no estructurales. Bajo este escenario, las RIN aumentarían aún más en relación con el escenario anterior y el tipo de cambio no se hubiese apreciado tanto. Nuestras exportaciones hubiesen perdido menos competitividad por un peso menos apreciado. Obviamente, este escenario podría tener implicaciones sobre la meta de inflación, la cual está por encima del rango superior.
3) Escenario C: No intervenir. Es evidente que el Banco Central no eligió ni el escenario A ni el B y decidió que era mejor permitir lo que acabó sucediendo: una apreciación del peso cercana a 8%. Las RIN se han mantenido y es probable que el efecto deseado haya sido en cierta medida controlar más rápidamente la inflación (que está por encima de la meta) en un ambiente de presión al alza.
Conociendo las limitaciones existentes, entiendo que el mejor escenario desde un punto de vista estrictamente técnico hubiese sido el B, el escenario A y C son escenarios donde su elección depende de que tanto se quiera tender una mano amiga a la situación fiscal y social del momento. Lo que sí queda claro es que la decisión del Banco Central trae consigo una consecuencia: En los meses subsiguientes debe manejar los elementos coyunturales de la oferta de divisas con mucha cautela, para que su no materialización en el futuro no se convierta en un dolor de cabeza y presiones desmedidamente la tasa de cambio hacia futuro.




