La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió este viernes que la situación sanitaria en la Franja de Gaza continúa siendo crítica, con al menos 22 ataques contra instalaciones de salud en lo que va de 2026 y apenas un 53 % de los hospitales funcionando, aunque ninguno opera a plena capacidad.
Durante una rueda de prensa en Ginebra, la representante de la OMS en los Territorios Palestinos, Reinhilde van de Weerdt, afirmó que, pese al alto el fuego declarado en octubre de 2025, la violencia no se ha detenido. Según sus datos, desde entonces al menos 880 personas han muerto y unas 2,600 han resultado heridas.
La funcionaria explicó que el sistema sanitario gazatí sigue colapsado por la falta de medicamentos, equipos médicos y suministros esenciales para atender a pacientes en estado crítico.
Entre los insumos más urgentes mencionó los concentradores de oxígeno, fundamentales para mantener con vida a pacientes graves, así como reactivos de laboratorio necesarios para diagnosticar enfermedades y detectar posibles brotes epidémicos.
La OMS también denunció que Israel bloquea la entrada de parte de estos suministros bajo el argumento de que podrían tener un “doble uso”, es decir, ser utilizados con fines militares. Van de Weerdt consideró que ese criterio debe revisarse, al tratarse de materiales reconocidos internacionalmente como ayuda sanitaria.
Otro de los problemas señalados es la falta de material ortopédico para atender a miles de heridos permanentes. Según datos citados por la agencia, la guerra ha dejado unas 43,000 personas con amputaciones u otras lesiones de por vida, entre ellas 10,000 niños.
En la misma comparecencia, el director de Salud de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA), Akihiro Seita, denunció que su organismo tampoco puede introducir medicamentos en Gaza y Cisjordania debido al veto impuesto por el Parlamento israelí.
Además, explicó que la agencia perdió dos centros de salud en Jerusalén Este y atraviesa una severa crisis financiera que ya obligó a reducir en un 20 % las horas laborales de su personal, afectando aún más la asistencia humanitaria en territorio palestino.




