Ginebra.- La ONU y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) dijeron que urge el inicio de negociaciones internacionales para regular el uso de las armas autónomas, cuya producción va en aumento y que se usan más y más en los campos de batalla, aumentando el riesgo para las poblaciones civiles.
«Nos encontramos peligrosamente cerca de cruzar una línea roja moral: el ataque autónomo de máquinas contra seres humanos», señalaron en una declaración conjunta el secretario general de la ONU, Antonio Gutérres, y la directora del CICR, Mirjana Spoljaric.
A pesar de estar estrictamente prohibido por el derecho internacional humanitario, los ataques contra civiles e infraestructuras civiles ocurren prácticamente cada día, pero ahora se agrega la problemática de armas que seleccionan y persiguen a su blanco sin intervención humana, para las cuales distinguir quienes son combatientes y quienes no en una zona de conflicto resulta muy difícil, si no imposible, en particular cuando las condiciones cambian.
Una condición cambiante puede representarla un combatiente herido, quien en este caso pasa a estar protegido por las normas humanitarias, pero que para una máquina seguiría siendo un blanco potencial.
Gutérres y Spoljaric recordaron que las armas autónomas ya no son parte de «un futuro distante», sino una realidad en la cual están proliferando porque el aumento de la producción las abarata y porque cada vez es más fácil integrarlas en los sistemas armamentísticos existentes, explico en una rueda de prensa la responsable de Asuntos de Desarme de la ONU en Ginebra, Mélanie Régimbal.
Mientras el desarrollo de tecnologías para armamento avanza sin pausa, las normas jurídicas internacionales van quedando obsoletas, por lo que la ONU y el CICR pidieron que los Estados «muestren el coraje» de iniciar este noviembre negociaciones para adoptar un nuevo marco legal que regule las armas autónomas, definiendo claramente qué es lo que está prohibido y fijando restricciones claras.
En noviembre se reunirán en Ginebra unos 180 países, así como sectores implicados, en la Séptima Conferencia de la Convención sobre la prohibición y límites al empleo de armas convencionales que pueden tener efectos excesivamente nocivos e indiscriminados, una cita que ha sido precedida por nueve años de trabajos de un grupo de expertos gubernamentales que ha producido los principales elementos que una nueva convención sobre armas autónomas debería contener.
«Una falta de acción rápida costará vidas», dijeron los jefes de la ONU y el CICR, lo que es aún más grave en una época en que la impunidad se impone por la dificultad en establecer la responsabilidad por los errores y violaciones de las normas.
Sin embargo, en las probables negociaciones no se planteará que se prohiban todas las armas autónomas, sino las que pueden ser consideradas «impredescibles», es decir cuando los operadores no pueden anticipar los efectos de su uso, explicó a la prensa el jefe del área de cuestiones de armamento y conducta en las hostilidades del CICR, Laurent Gisel.
También se propone prohibir sistemas de armamento autónomo antipersonas.
Regulación de armas
La regulación de armas de fuego busca establecer controles sobre quién puede adquirir, portar, almacenar y utilizar un arma, con el objetivo de reducir su acceso por parte de personas que representen un riesgo y prevenir hechos violentos, accidentes y muertes. Entre las medidas utilizadas se encuentran las verificaciones de antecedentes, licencias o permisos, requisitos de almacenamiento seguro y restricciones de acceso para determinados grupos de riesgo.
La evidencia científica indica que conjuntos de regulaciones más estrictas pueden estar asociados con una reducción de las muertes por armas de fuego. Una revisión internacional publicada en 2024, que examinó más de 200 estudios, concluyó que las legislaciones nacionales restrictivas pueden disminuir la mortalidad relacionada con armas. Asimismo, investigaciones anteriores han encontrado asociaciones entre controles como las verificaciones de antecedentes y permisos de compra y menores tasas de homicidios con armas de fuego.
EFE




