Los apartamentos pontificios del Palacio Apostólico han sido sellados oficialmente esta mañana por el Cardenal Camarlengo, Kevin Farrell, en cumplimiento del protocolo establecido tras la muerte del Papa Francisco. Este acto simbólico y administrativo marca el inicio del periodo conocido como Sede Vacante, durante el cual la Iglesia Católica queda sin Pontífice en funciones.
Aunque durante su pontificado, el Papa Francisco decidió no residir en los tradicionales apartamentos papales —prefiriendo en su lugar la residencia de Casa Santa Marta por razones de sencillez y cercanía pastoral—, el sellado de las estancias del Palacio Apostólico mantiene su valor ceremonial y jurídico.
La acción del Camarlengo, uno de los pocos con autoridad en este interregno, forma parte de una serie de medidas diseñadas para preservar la integridad del gobierno vaticano hasta la elección de un nuevo Papa. A partir de este momento, cesan automáticamente todas las funciones del resto de los dicasterios de la Curia Romana, con excepción de aquellos que deben continuar en funciones para asegurar el funcionamiento esencial de la Santa Sede.
La Sede Vacante se prolongará hasta la celebración del Cónclave, en el que los cardenales electores del mundo se reunirán para elegir al nuevo Sucesor de Pedro. Se espera que en los próximos días el Colegio Cardenalicio defina la fecha de inicio de esta reunión histórica.
La comunidad católica mundial inicia así un periodo de oración, reflexión y expectativa ante la inminente elección del próximo líder espiritual de más de mil millones de fieles.




