Por Mayrelin García
La reciente reunión del Comité Nacional del Partido Revolucionario Moderno dejó algo más importante que cualquier resolución formal: un mensaje político claro sobre la importancia de la unidad, la institucionalidad y la responsabilidad que tenemos quienes formamos parte de esta organización.
Quienes tuvimos la oportunidad de escuchar las intervenciones del secretario de Organización, Deligne Ascensión; del presidente del partido, José Ignacio Paliza; de la secretaria general, Carolina Mejía; y del presidente de la República, Luis Abinader, pudimos identificar un elemento común que atravesó toda la jornada: la importancia de preservar la unidad como principal fortaleza del PRM y como garantía de continuidad del proyecto político que ha impulsado importantes transformaciones en la República Dominicana.
En tiempos en que surgen aspiraciones legítimas, debates internos y opiniones diversas, propios de toda organización democrática, resulta alentador observar que existe conciencia sobre la importancia de colocar el interés colectivo por encima de cualquier interés particular. Los partidos políticos crecen, se fortalecen y trascienden cuando logran mantener el equilibrio entre la diversidad de opiniones y la unidad de propósito.
Particularmente, me impactó una de las expresiones compartidas, “lo que nos une es mucho más grande que cualquier diferencia”. Esa frase resume con precisión uno de los mayores desafíos que enfrentan los partidos políticos que han alcanzado la responsabilidad de gobernar y que, al mismo tiempo, deben prepararse para el futuro.
La unidad no significa ausencia de diferencias ni uniformidad de pensamiento. Un partido moderno, democrático y participativo debe ser capaz de albergar distintas visiones, liderazgos y perspectivas. Lo verdaderamente importante es comprender que existe un propósito superior que nos convoca: servir al país y responder a la confianza que los ciudadanos han depositado en nosotros.
Cuando nuestra secretaria general, Carolina Mejía, habló de unidad, reconocimiento y oportunidad, no se refirió únicamente a conceptos políticos. Habló de valores esenciales para la construcción de una organización fuerte, humana y sostenible.
El reconocimiento es indispensable porque ninguna estructura partidaria se sostiene exclusivamente sobre quienes ocupan posiciones visibles. Detrás de cada logro existe una militancia comprometida que trabaja día a día en los territorios, en las comunidades y en los espacios de participación. Reconocer ese esfuerzo fortalece el sentido de pertenencia y reafirma el respeto que merecen quienes han contribuido al crecimiento de esta organización.
Pero tan importante como reconocer es crear oportunidades.
Los partidos que aspiran a permanecer vigentes deben abrir espacios para nuevos liderazgos, nuevas ideas y nuevas generaciones. El talento, el compromiso y la capacidad de trabajo deben encontrar caminos para desarrollarse. El mérito debe abrir puertas. La renovación debe asumirse como una fortaleza y no como una amenaza.
Valoro especialmente el énfasis que hizo Carolina Mejía en la necesidad de reconocer a nuestra militancia y, al mismo tiempo, generar oportunidades para que otros continúen creciendo. Reconocer trayectorias, respetar los aportes realizados y abrir espacios a nuevas generaciones no son objetivos contrapuestos; por el contrario, son dos caras de una misma visión de partido.
Esa visión conecta plenamente con los principios que dieron origen al PRM: la democracia interna, la institucionalidad, la transparencia y el compromiso con la gente. Son valores que han permitido construir una organización fuerte y una gestión de gobierno que hoy cuenta con el respaldo de amplios sectores de la sociedad dominicana.
Uno de los aspectos más valiosos de la reunión fue precisamente la coherencia del mensaje general. En un escenario donde pudieron haber predominado las diferencias o las especulaciones, prevaleció una invitación a la madurez política, al respeto mutuo y a la construcción colectiva. Esa coincidencia de propósitos constituye una señal positiva para el presente y el futuro de nuestro partido.
Como mujer, profesional, política y dirigente del PRM, encontré en las palabras de Carolina Mejía una visión con la que me identifico profundamente. Me representa una forma de liderazgo que apuesta por la institucionalidad sin perder sensibilidad humana; que promueve la excelencia sin abandonar la humildad; que entiende que liderar no consiste en acumular espacios de poder, sino en generar oportunidades para que otros también puedan crecer, aportar y servir.
Me representa también su defensa de una política basada en el respeto, el reconocimiento y la voluntad de servir. Una política donde el trabajo abra puertas, donde el talento encuentre oportunidades para desarrollarse y donde los liderazgos se construyan sobre la base del mérito, el compromiso y la capacidad de aportar al bienestar colectivo.
La política necesita más liderazgos capaces de construir puentes, reconocer méritos, promover la participación y generar confianza. Necesita liderazgos que comprendan que el poder solo tiene sentido cuando se ejerce con vocación de servicio.
El Comité Nacional nos dejó una tarea clara: continuar en unidad, respaldar nuestro gobierno, fortalecer nuestro partido y continuar construyendo oportunidades para todos.
Porque al final, y particularmente al escuchar con atención el mensaje de Carolina Mejía, comprendemos que actuar con respeto, compromiso, generosidad y amor por nuestro partido y por nuestro país es lo que nos permite seguir construyendo el futuro que los dominicanos esperan y merecen.




