A ritmo de merengue, con bailes espontáneos y muestras genuinas de cariño, los viajeros fueron recibidos por familiares que aguardaban con banderas, flores y teléfonos en alto para grabar el momento de la llegada. Este ambiente festivo no solo refleja el espíritu de la Navidad, sino también la profunda conexión de la diáspora con su país de origen. El retorno de los dominicanos del exterior dinamiza la economía, fortalece los lazos familiares y reafirma una tradición que se repite cada diciembre.




