Pekín.- El presidente chino, Xi Jinping, tiene prevista este miércoles su salida hacia EE. UU. para una visita de Estado en la que se reunirá con Donald Trump por segunda vez este año, una cita que pondrá a prueba la fórmula de “estabilidad estratégica constructiva” acordada por ambos líderes en mayo.
La visita, confirmada por la Cancillería china para los días 23 a 25 de septiembre, será la primera de Xi a la Casa Blanca desde el regreso de Trump al poder.
El anterior encuentro tuvo lugar en mayo en Pekín, cuando los dos mandatarios acordaron trabajar en una relación bilateral de “estabilidad estratégica constructiva”, una fórmula que Pekín ha repetido desde entonces para encuadrar el vínculo entre las dos mayores economías del mundo.
Da Wei, director del Centro para la Seguridad Internacional y la Estrategia de la Universidad de Tsinghua, sostuvo en una entrevista con el portal Pekingnology que el término importa porque ofrece una denominación común a una relación “muy complicada” y puede actuar como principio orientador para evitar que el vínculo derive “hacia donde nadie sabe”.
La agenda llega, sin embargo, cargada de fricciones. Taiwán volverá a estar sobre la mesa después de que Xi advirtiera en mayo a Trump de que una “mala gestión” de este asunto podría abocar a ambas potencias al “choque” o incluso al “conflicto”, mientras Washington mantiene en suspenso un paquete de armas para la isla valorado en 14.000 millones de dólares.
En el plano comercial, ambos países deberán abordar el futuro de la tregua pactada en octubre en la ciudad surcoreana de Busan, que expira el próximo 10 de noviembre y que suspendió parte de los aranceles y restricciones adoptados durante meses de escalada.
Las tierras raras, cuya producción controla Pekín, y la inteligencia artificial completan el núcleo económico y tecnológico de la cita.
En Nueva York, el viceprimer ministro chino He Lifeng y el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ya abordaron un posible mecanismo de notificación de incidentes vinculados a la IA, aunque Pekín no ha confirmado todavía si acepta convertirlo en un instrumento bilateral.
“Ambos países pueden coincidir en teoría sobre la gobernanza de la inteligencia artificial, pero aplicarla será muy difícil por la intensidad de la rivalidad tecnológica”, dijo a EFE Wing Lok Hung, profesor en la Universidad China de Hong Kong .
En cuanto a los conflictos en Oriente Medio y Ucrania, Pekín ha pedido reabrir cuanto antes el estrecho de Ormuz, proteger el transporte energético y retomar la negociación entre Washington y Teherán, mientras Trump ha insistido en que China utilice su influencia sobre el presidente ruso, Vladímir Putin, para empujar una salida a la guerra ucraniana.
Jing Qian, vicepresidente de Asia Society, señaló en el portal ChinaFile que la cooperación actual entre China y Estados Unidos “no puede descansar en una confianza estratégica que no existe”, pero sí en una “vulnerabilidad compartida” capaz de crear previsibilidad mediante compromisos limitados, reglas claras y mecanismos de notificación.
EFE




