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RESUMEN DE LA NOTICIA CON IA

Por Katherine Díaz

Estamos frente a una red de trata de personas que lleva a dominicanos a Rusia bajo engaños y al final es para combatir en la guerra.

El caso del dominicano Juan Carlos Ávila Espaillat quien se ha hecho viral en redes sociales por los videos que ha publicado sobre su participación en la guerra Rusia-Ucrania, despertó la curiosidad de periodistas, medios de comunicación y ciudadanos, ya que no es común que estas situaciones se produzcan y cuando se ha dado ha sido porque el gobierno ha autorizado el despliegue de una misión especial de las Fuerzas Armadas como fue el caso de la guerra en Irak en 2003. Por el contrario, Ávila ni siquiera es militar según fuentes consultadas por esta servidora.

Pero antes de que en República Dominicana este tema se hiciera noticia, ya Amnistía Internacional estaba investigando la situación, pues se había denunciado que ciudadanos de otros países estaban siendo reclutados bajo engaño con ofertas de empleo de otra índole. Esta investigación arrojó un informe en el que según Amnistía, Rusia ha utilizado prácticas de explotación, coacción y engaño para reclutar a personas extranjeras en sus fuerzas militares y enviarlas a combatir en Ucrania.

“Las fuerzas armadas rusas refuerzan sus filas con personas extranjeras en situación de vulnerabilidad económica y las utilizan como carne de cañón en la guerra de agresión contra Ucrania. El grado de explotación y coacción que esto implica nos llevó a la conclusión de que, en muchos casos, esta práctica constituye trata de personas tal como se define en el Protocolo de Palermo”, indica este informe.

En República Dominicana las autoridades ya están al tanto de esta práctica y hasta el momento han identificado a tres personas que habrían sido contactadas a través de redes sociales para hacerles ofertas de trabajo en Rusia, pero han terminado siendo reclutados para la guerra perdiendo el control de sus documentos. Pero la cifra no se queda ahí, según mis fuentes, se estima que unos 150 dominicanos habrían sido trasladados a Rusia en estas circunstancias y de ellos 15 son del sector Bajos de Haina.

Los captadores de reclutas operan de manera virtual, ofrecen salarios de hasta US$3,000 mensuales y le cubren el traslado a Rusia utilizando países como Colombia, Brasil, España y Turquía como tránsito.

Ahora las autoridades trabajan en la determinación de la ubicación de estos ciudadanos para poder brindarles la protección correspondiente, sin embargo el trabajo se hace bastante difícil si el gobierno ruso no coopera con los países de los ciudadanos afectados.

Repito, estamos frente a una evidente red de trata de personas que requiere ser atacada con todos los mecanismos legales disponibles. El gobierno dominicano debe realizar cuanto antes una campaña de concienciación para que los dominicanos no continúen cayendo en esta trampa que los deja a merced de sus captores y les violan sus derechos humanos.

Pero además de esto, la Cancillería debe activar los canales diplomáticos pertinentes, llevando el tema hasta donde sea necesario, para que se elimine esta práctica y se pueda lograr que nuestros compatriotas regresen sanos y salvos.


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