Las imágenes muestran techos colapsados, columnas fracturadas y equipos de emergencia trabajando contra el tiempo para localizar posibles sobrevivientes entre los escombros. La ciudad, ubicada en el desierto del Néguev y con más de 600,000 habitantes, fue sorprendida mientras aún se procesaba el anuncio de un alto el fuego promovido por Estados Unidos, que debía entrar en vigor esa misma mañana.
Pese a la tregua pactada, la tensión volvió a escalar tras una nueva orden del ministro de Defensa israelí, Israel Katz, quien autorizó ataques de represalia contra objetivos en Teherán, argumentando que el bombardeo violó el acuerdo. Irán, por su parte, negó haber lanzado misiles durante ese período, mientras medios estatales insistieron en que no se registraron acciones ofensivas desde su territorio.




